Michael Jackson, sigue apareciendo como noticia principal en muchos medios de comunicación. Es comprensible: se trata del rey del pop y su despedida-homenaje se llevó a cabo con transmisión mundial y cobertura impresionante. Ahí pudimos ver en nuestras pantallas a sus hermanos con guante en una mano, corbatas amarillas y lentes de sol enseñando su desasosiego por la pérdida. Vimos también a su rubia hija llorar ante la multitud y recordarnos lo bueno que fue su padre. Vimos a estrellas-también del pop- como Lionel Ritchie y Mariah Carey acongojadas y con el ataúd forrado de oro como telón de fondo. Las exageraciones abundaron. Una muestra escandalosa: el fundador de la disquera Mowtown, Berry Gordon, calificó a Jackson de "el mayor artista que jamás ha vivido”. Se habló de Michael como un icono humanitario y, por supuesto, nadie osó mencionar, ni de lejos, los rasgos oscuros de su personalidad polémica. Aquí en México, en cambio, sí hubo quien lo hiciera: nada menos que Felipe Calderón, quien anticipándose a los forenses y dando rienda suelta a su moralismo, a pocas horas del deceso citó a Jackson como un pésimo ejemplo para la juventud mexicana porque, Calderón dixit, murió a causa de su adicción a las drogas. Y de paso, haciendo caso omiso de la tradición laica que supuestamente debería animar a la figura presidencial, se aventó a decir casi casi que todos nuestros problemas como nación se deben a la ausencia de dios en nuestras vidas. Caramba. Y yo me encuentro ayer con la imagen en primera plana del más reciente capo capturado, quien durante su presentación no dejó de orar mirando al cielo. Evidentemente hay un dios en su vida, como lo hay –pruebas abundan- en las de muchos de quienes se dedican al narcotráfico y que con frecuencia hacen ostentación de sus creencias religiosas. No puedo saber a qué dios le rezan, pero de que le rezan a uno, no hay duda.
En cambio, muy poco espacio se ha dedicado a Pina Bausch, ella sí una de las mayores artistas del siglo 20, quien también acaba de morir y estaba en plena actividad creativa. Bausch revolucionó la danza moderna y reformuló el concepto de “danza-teatro” al frente de su compañía Tanztheater Wuppertal. Con tristeza me entero por La Jornada de que el biógrafo de Pina, Jochen Schmidt, teme que la compañía pueda desaparecer junto con su directora, tal como ocurrió antes con la Martha Graham. Mientras tanto, en sólo 7 días se vendieron 800 mil copias de los discos del finado Michael.



